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Trading Intradiario Bajo un Prisma Diferente

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jueves, 23 de julio de 2015

Geometría y retrocesos de Fibonacci



Un tema frecuentísimo en el análisis técnico de los mercados financieros es el que se refiere a los retrocesos de Fibonacci, y no solo en el análisis técnico sino que ocupa una gran cantidad  de espacio en la literatura especializada en el mundo de las finanzas y en la operativa bursátil. Sin embargo la mayor parte de esta información se limita a describir las diversas formas de cálculo de las retrocesos; su vínculo con la matemática y sorprendente Razón Áurea; su trazado en el gráfico de precios; y su utilidad según diversas estrategias, especialmente el uso de dichos niveles de retroceso como niveles de soporte o resistencia. Sin embargo se echa de menos información  sobre la lógica de su fundamento, y sobre todo definir la fiabilidad qué podemos esperar de su  aplicación, y su utilidad real desde un punto de vista práctico.

Quizás sea porque el análisis de retrocesos de Fibonacci, como tantas cosas en el mundo bursátil, pretende anticiparse al futuro, si bien lo hace desde la perspectiva de la probabilidad, y nunca desde la seguridad de que el hecho que se predice desde el análisis vaya a ocurrir ciertamente.

Avances y retrocesos

Damos por conocido de todos que el precio reflejado en nuestros gráficos se mueve en tendencias, y estas a su vez en tendencias menores en forma de zig - zag, formando picos altos y picos bajos de la forma que se muestra esquemáticamente en el dibujo siguiente.
 


Esto ocurre porque en todo mercado, es más, en toda actividad participada por una multitud de individuos, que se desarrolla en torno a diversas variables u opciones (por ejemplo; actuar comprando, actuar vendiendo, o no actuar, como es el caso del trading),  el criterio uniforme, único y permanente a favor de una de las opciones, es casi impensable. No parece razonable que el 100% de los individuos fuera siempre partidario de comprar o siempre partidario de vender. La razón nos dice que en esa multitud existirán grupos, favorables  a cada una de las opciones, y compuesto cada uno de ellos por un número variable de partidarios.

En referencia a nuestro mercado bursátil, en el caso de que existiera equilibrio entre compradores y vendedores el precio  no sufriría variaciones, pero si un grupo es más numeroso o potente que otro, el precio tendería a desplazarse en el sentido favorable al grupo mayor. Es decir; el pecio estaría en tendencia. Los cambios menores en la composición de criterios de los grupos determinarán entonces periodos de avance y de retroceso. Es decir, como vemos habitualmente, el precio avanza a favor de la tendencia no de forma regular, sino, como hemos dicho, por medio de zig - zas de avance y retroceso

Por lo tanto; Lo mismo en una tendencia alcista, como en una tendencia bajista, a cada avance o impulso del precio a favor de la tendencia le sigue un retroceso o corrección en contra de la tendencia.
 


Los niveles de Fibonacci tratan de determinar el punto en que se detendrá cada uno de estos retrocesos o correcciones para iniciar un nuevo avance a favor de la tendencia .

Por otra parte, también es bien conocido que de acuerdo con los principios del análisis técnico más elemental, y a partir de la Teoría de Dow, la progresión de una tendencia alcista puede determinarse uniendo los dos primeros mínimos del zig - zag formado por los precios, y prolongando esta línea para formar así una “línea de tendencia alcista”
 


 En una tendencia bajista uniremos mediante una línea los dos primeros picos máximos, el segundo más bajo que el primero, línea,  que prolongada, forma la “línea de tendencia bajista”.




Las líneas de tendencia determinan la base (alcista) o techo en el caso bajista,  sobre (o bajo) la que se desarrolla dicha tendencia.  La ruptura de esta línea por el precio, ya sea en sentido bajista o alcista determina el final de dicha tendencia para dar paso a otra nueva de sentido contrario.

Evidentemente, cuando el precio retrocede en contra del impulso, y no llega a rebasar la línea de tendencia correspondiente, sino que rebota en ella en seguimiento de la misma,  nunca podrá ir más allá del punto o nivel desde el que partió el impulso correspondiente, tal y como se muestra en el esquema siguiente. Es una pura cuestión geométrica.

 
Es decir; el retroceso  se prolongará hasta su encuentro con la línea de tendencia, si es que esta ha de continuar, y supondrá un porcentaje que no llegará al 100% del impulso.  La proyección del punto final del retroceso sobre el tramo de impulso dividirá a este en dos segmentos que podrán relacionarse en una determinada proporción.

Visto de otro modo: El conjunto gráfico formado por  Impulso - retroceso - línea de tendencia, formará un triángulo, en el que la proyección del punto de encuentro del retroceso y la línea de tendencia, sobre el segmento dibujado por el impulso (línea roja de puntos en el esquema), dividirá a éste en dos segmentos (n - i ) que guardarán entre sí una proporción variable en función de la variación de los ángulos de dicho triángulo, que por geometría sumarán siempre 180º.  Por lo tanto, la modificación de cualquiera de los ángulos internos de éste triángulo, y especialmente del  formado por la línea de tendencia y un eje horizontal,  y por el impulso y la línea de tendencia, modificarán la relación proporcional entre los dos segmentos.

Ahora bien; no siempre el retroceso alcanza la línea de tendencia, a veces se queda corto respecto a esta referencia. Tampoco las características de la tendencias en cuanto a los ángulos de sus pendientes son regulares, sino por el contrario muy cambiantes, por lo tanto es lo mismo que decir que el retroceso subsiguiente a un impulso o refuerzo de la tendencia, se extenderá en un porcentaje variable  del mismo en función de la pendiente de dicha tendencia, o de la pendiente o intensidad del impulso, o de la intensidad o pendiente del retroceso, o incluso de todos esos factores a la vez.

Eso sí: siempre podremos afirmar que mientras la tendencia se mantenga, el retroceso alcanzará un porcentaje de corrección del impulso anterior que,  muy probablemente, no llegará al 100% del mismo.



Es pues bien difícil, dadas las variables descritas, precisar, por la vía geométrica, el punto de a partir del cual se termina el retroceso y se retoma la tendencia, y que tanto interesa conocer a los operadores. Como mucho por esta vía podemos determinar que siempre que la tendencia se mantenga  y se desarrolle con una pendiente aceptable, el retroceso se quedará en una zona que podríamos fijar quizás en el tercio medio del impulso precedente.

Este grado de imprecisión no es muy satisfactorio para nosotros, pero por fortuna disponemos de algunas herramientas eficaces para ayudarnos a definir con más probabilidad de éxito el nivel en el que se iniciará el rebote después de una corrección. Desde luego la propia línea de tendencia es una de estas herramientas, pero me refiero ahora al estudio de los retrocesos de Fibonacci.

Retrocesos de Fibonacci.

El concepto se apoya en el hecho constatado de que la Naturaleza Universal tiende a organizarse  mediante proporciones armónicas, y de que el eje de esta armonía tiene un centro de referencia en la Razón Aurea, o Divina Proporción, como la llamaron los griegos antiguos, proporción que obtuvieron al hallar la relación entre la diagonal de un pentágono y el lado, relación cuyo valor es 1,61803..., si bien infinidad de caminos conducen a la misma conclusión.

El nombre de "número de oro" se debe a Leonardo da Vinci que utilizó dicha proporción en su "Hombre de Vitruvio" u "Hombre Ideal", pero fue el monje italiano Fray Luca Pacciolo o Luca di Borgo,  quien con su obra "De Divina Proportione" difundió este nombre griego en referencia al Número de Oro.  

Para comprobar en qué medida esta proporción representa la armonía, y con qué facilidad se instala en todos los órdenes naturales, basta realizar una prueba sencilla:

Dibujemos una rectángulo del tamaño que nos apetezca, pero de tal modo que nos parezca proporcionado y equilibrado. Seguidamente procedamos a medir sus lados por separado. Podremos  comprobar que el menor es aproximadamente un 62% del mayor.

El Número de Oro (ø o phi) 1.618 o su inverso 0,618, lo encontramos en un asombroso número de relaciones armoniosas de la vida diaria. Es la relación entre los lados de cualquier rectángulo corriente, como el DNI o la cajetilla de tabaco. Está en la arquitectura de la pirámide de Keops, en El Escorial y en la Alhambra;  en la disposición espiral de la hojas de ciertos árboles que necesitan captar más luz, y en innumerables casos muy populares y conocidos.

La sucesión de Fibonacci,

Estoy seguro de que la mayoría de ustedes habrán oído hablar o incluso conocerán en profundidad en qué consiste la sucesión numérica de Fibonacci, puesto que, como digo, es algo muy utilizado y popular,  especialmente en el trading financiero, el mundo en el que nos movemos.

Esta consiste en una serie de números cuya progresión: 0, 1, 1, 2, 3, 5, 8, 13, 21, 34, 55... se obtiene de la suma de  los dos precedentes. Por ejemplo, para saber cuál es el número que sigue a 55, hay que sumar  55 + 34 Esto da 89, que es el siguiente en la serie.

La serie de Fibonacci no es original de este matemático italiano del siglo XII  cuyo verdadero nombre era Leonardo de Pisa (1170-1240), pero sí es cierto que la sucesión fue descrita por Fibonacci como la solución a un problema de la cría de conejos. También Kepler describió los números de Fibonacci, y el matemático escocés Robert Simson descubrió en 1753 que la relación entre dos números de Fibonacci sucesivos se acerca a la relación áurea (fi ), más preciso cuando la sucesión de términos tiende a infinito; es más: el cociente de dos términos sucesivos de toda sucesión recurrente de orden dos tiende al mismo límite.

Por tanto el nexo común a todos los números de la serie es su relación proporcional que no es otra que la Divina Proporción o Razón Aurea. Es decir 1,618, 0,618 y otros ratios que de ella se desprenden.

El análisis de Fibonacci establece el nivel de retroceso o corrección subsiguiente a un impulso o avance en la tendencia otorgándoles una proporción armoniosa respecto del avance previo, basándose, para ello, en la armonía natural de la Divina proporción, y para ello se apoya en las proporciones numerales entre los elementos de la sucesión de Fibonacci.

Los niveles de retroceso más probables, según lo anterior,   vienen determinados por estos ratios, que seguidamente se refieren:

61,8%  que se halla dividiendo un número de la sucesión por el que le sigue inmediatamente (Ej:.- 55 / 89 = 61,8%). Es el nivel de retroceso más armónico o Retroceso de Oro

38,2%  que se calcula dividiendo un número de la sucesión por el segundo que le sigue (Ej:.-34 / 89 = 38,2%)

23,6% que se encuentra dividiendo un número de la sucesión por el tercero que le sigue (Ej:.-21 / 89 = 23,6%).

En el estudio de retrocesos de Fibonacci suelen incluirse, según autores, otros tres niveles, que si bien no se calculan por medio de números de la sucesión de Fibonacci, se basan en los niveles anteriores.

50% que se determina calculando el valor medio entre el 61,8% y el 38,2% [Ej:.- (61,8% +
38,2%) / 2 = 50%].

76,4% se obtiene de la distancia entre el 38,2% y el 23,6% (38,2% - 23,6% = 14,6%) , y añadiendo a este resultado el 61,8% (61,8% + 14,6% = 76,40%).

100% que corresponde al nivel donde comenzó el impulso o tendencia anterior.

Los seis niveles de retroceso de Fibonacci pretenden identificar los soportes y resistencias potenciales que pueden alcanzar los retrocesos contra el avance o impulso precedente en la tendencia.

Los tres primeros 61.8 %, 38.2% y 23.6%, son los porcentajes de retroceso sobre el avance previo (100%) en los que el precio tiene mayor probabilidad de detenerse, especialmente el 61,8% porque son los de mayor coincidencia con la armonía natural.




El retroceso más allá del 76,4% y especialmente la pérdida del 100€ presuponen, generalmente,  un cambio completo en la tendencia vigente, ya que implica ruptura de la línea de tendencia, o ausencia de esta.

 La zona comprendida entre el 38.2% y el 61.8% es frecuentemente conocida como "zona de Fibonacci".

Según el estudio de Fibonacci, también es posible determinar el objetivo que alcanzará el siguiente avance o impulso a favor de la tendencia vigente. Esto es lo que conocemos como proyecciones de Fibonacci.

Los ratios que se utilizan para el cálculo de las proyecciones u objetivos del precio, según el estudio de Fibonacci son:

161,8% que se halla dividiendo un número de la sucesión con el que le precede inmediatamente (89 / 55 = 161,8%).

261,8% que se encuentra dividiendo un número de la sucesión por el segundo número que le precede (89 / 34 = 261,8%)

423,8% que se calcula dividiendo un número de la sucesión por el tercero que le precede (89 / 21 = 423,8%).



Líneas de tendencia y medición de retrocesos de Fibonacci en una tendencia alcista mediante la herramienta al efecto en la plataforma  Visual Chart 5.  nº 1.- retroceso de 61.8%; nº2 .- 38,2%; nº3.- 38.2%; nº 4.- 76.4%; nº 5.- 50%

Las líneas punteadas del mismo color de la herramienta, situadas por encima, marcan el objetivo Fibonacci del 161,8% previsto para el impulso siguiente

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